
La prevención de las lesiones deportivas parece un campo destinado a la medicina deportiva, traumatología y fisioterapia.
Desde la psicología del deporte se plantea junto a estas especialidades un trabajo multidisciplinar, siempre y cuando la causa de la lesión sea heterogénea.
Numerosos estudios realizados desde los 90 demuestran cómo la práctica deportiva, unida al entrenamiento psicológico, facilita la prevención de las lesiones. Trabajar con el deportista después de sufrir la lesión mejora la recuperación - tiempo de baja, futuras recaídas, reincorporación a la actividad deportiva, secuelas físicas y psicológicas,...-.
En cuanto a las causas se puede hablar de factores externos - hábitos, entrenador, compañeros, ambiente…, -, e internos - desarrollo físico, aptitudes deportivas, etc. -.
En ambos casos existe la posibilidad de una intervención psicológica: bien dotando al deportista y a su entorno de herramientas para el manejo de los elementos e influencias externas, bien interviniendo en todo el acervo de aptitudes psicológicas que comprometen el rendimiento y la recuperación.
Ambas causas pueden ser manejadas y controladas por el deportista.
Un ejemplo de causa externa sería cuando el deportista utiliza un material deficitario que puede favorecer la lesión.
Como ejemplo de causa interna, la motivación que permite la adherencia a la práctica deportiva o el control sobre la ejecución técnica de la disciplina que practique.
Como aspecto psicológico más importante estudiado desde los 70, está el estrés psicosocial.
El estrés del deportista puede tener una base multi-causal: alteraciones fisiológicas, conductuales y psicológicas. Las alteraciones fisiológicas han sido consideradas fundamentales: si se lleva al organismo a un sobre-funcionamiento puede producirse un debilitamiento del sistema inmunitario que aumenta la probabilidad de que se presenten diferentes trastornos.
Las alteraciones conductuales están condicionadas por las técnicas utilizadas por el deportista para afrontar las situaciones potencialmente estresantes a las que esté expuesto, pudiendo presentar diferentes pautas en relación con la salud e incidir sobre ésta a través de diferentes mecanismos.
La práctica deportiva orientada al rendimiento, requiere el mantenimiento y control escrupuloso de hábitos que faciliten el afrontamiento que producen las importantes cargas de estrés físico y psicológico a las que son sometidos los deportistas durante el proceso de entrenamiento y competición. Todo esto hace que el deportista deba adoptar una serie de medidas preventivas, que conviertan las rutinas del deportista en un complejo engranaje de hábitos conductuales, que pueden verse alterados por la presencia de niveles inadecuados de estrés.
Con respecto a las alteraciones psicológicas, numerosos estudios demuestran que niveles inadecuados de atención por parte del deportista inciden de forma directa en la relación entre la respuesta de estrés y la mayor incidencia de lesiones y accidentes en el contexto deportivo. La eficacia de la ejecución deportiva, de elevada complejidad biomecánica, depende, entre otros aspectos, del establecimiento de un adecuado foco atencional que permita recibir la información externa y/o interna relevante en cada situación deportiva. La ineficacia en este proceso propiciará errores en la adecuada toma de decisiones y en la posterior ejecución de la respuesta motriz.
Para dar explicación a las lesiones deportivas desde un prisma psicológico los autores Andersen y Williams (1998) tienen en cuenta los siguientes aspectos: situaciones deportivas potencialmente estresantes, estilo de afrontamiento que éste tiene ante las mismas, respuestas físicas producidas por la fuente estresora y las lesiones resultantes.
Para un estudio pormenorizado del deportista, independientemente de la disciplina y su dedicación – profesional, amateur, deporte-salud - se realiza un estudio de los rasgos de personalidad, historial de estresores, aproximación cognitiva, resolución de conflictos y toma de decisiones.
Con estos datos es posible trazar un plan de actuación para la prevención de las lesiones. Este trabajo se realiza con el deportista antes, durante y después de la lesión, como forma de prevenir, trabajar y reforzar los estilos de conducta que aminoren el riesgo de sufrir lesiones.
Como aspecto práctico para los lectores a los que se dirige esta sección, es necesario trazar unos objetivos de trabajo, que orientan la motivación y desglosar el trabajo físico de cada sesión, siendo conocedor de las circunstancias en las que cada uno desenvuelve su práctica deportiva, atendiendo a un correcto control sobre el gesto deportivo, sin añadir innecesariamente sobrecarga al cuerpo.
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