
Llega el esperado mes de Septiembre para muchos padres.
Tras las merecidas, disfrutadas y duras vacaciones por la atención a los hijos, se inicia un nuevo curso lleno de aspiraciones y repletos de buenos propósitos.
Y por fin el primer día de Colegio, que sólo es de clase por las mañanas…y ¿qué hago con mi hijo por las tardes? Primer escalón… Cuando se inicia el curso por las tardes y el niño come en el colegio…¿cómo organizo las tardes?...
Y así pasan los primeros meses que se presumían estupendos, por aquello de “la vuelta a la rutina” y el “día a día”.
Pero, ¿qué es verdaderamente la rutina?, ¿se impone?, ¿la aprende sólo el niño?, ¿lo programamos todo para que sepa en cada momento qué hacer?... éstas y un sinfín de dudas nos surgen a los padres cuando encauzamos el curso. La vuelta al Cole…
Partamos de la base de que las rutinas son la repetición de acciones en un mismo orden.
Que éstas son la base de los hábitos, por lo que se interioriza adecuadamente la acción si adecuo a la edad de mis hijos las tareas que deben realizar.
Gracias a estos hábitos positivos se alcanza la virtud, que mejora los aspectos de la persona y sus acciones futuras.
Cuando planifiquemos las rutinas de cara a la educación de los hijos, hemos de tomar como base que éstas no sólo nos facilitan la vida a nosotros, sino que educan el comportamiento de los pequeños.
Así mismo demarcan los límites de las acciones, de lo bueno y de lo malo.
Pero, ¿qué acciones hemos de tomar en consideración para educar a nuestros hijos? Fundamentalmente: el sueño, la alimentación, la higiene y el orden.
En cuanto al sueño que tenga una hora para acostarse y levantarse, que aprendan a permanecer aunque no se duerman inmediatamente y que duerman toda la noche en su habitación.
En cuanto a la alimentación los hijos deben aprender a comer de todo y solos, en el tiempo previsto, sin distracciones para comer, sentados y en un ambiente relajado y positivo.
En cuanto a la higiene: ducha diaria, lavarse la cara y las manos cuando lo necesita y les enseño a limpiarse y a tirar de la cadena cuando van al baño.
Por último el orden: que les proporciona la oportunidad de ser ordenados teniendo establecido un sitio para cada cosa. Por ejemplo: después de cada juego “jugamos” a cada cosa en su sitio.
Debemos programar y dedicar un tiempo para la comida, el sueño y la higiene.
Para ello ayuda el concretar unas cuantas normas que se han de cumplir procurando que existe unidad de criterio entre el padre y la madre, siendo firmes en las normas fundamentales cuando el niño nos “prueba”.
Con estas pinceladas podemos hacernos una idea de qué queremos y podemos preparar el cómo vamos a hacerlo, que se adapta a cada familia.
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